Control acústico medible
En oficinas diáfanas y locales con música, el techo es la superficie que más reverberación genera. Trabajamos con velo acústico y placas minerales para bajar el tiempo de reverberación sin llenar la sala de paneles vistos.
Desde la primera llamada hasta la entrega, cada fase deja por escrito qué se va a ejecutar, con qué materiales y qué margen queda para imprevistos. Así se evitan sorpresas a mitad de obra.
Visitamos el espacio, medimos alturas libres y anotamos el paso de instalaciones. Preguntamos por el uso real: horario, ruido, humedad y frecuencia de mantenimiento prevista.
Definimos sistema (continuo, registrable o mixto), tipo de placa, perfilería y puntos de luz. Entregamos secciones y plantas para que puedas contrastar con otras ofertas.
Cerramos calendario con el resto de gremios, reservamos material y coordinamos el acceso a la obra. Si hay actividad en el local, fijamos franjas y protecciones.
Montaje de perfilería, paso de cableado y montaje de placas. Dejamos registros donde toca y comprobamos niveles y planeidad antes de cerrar cada zona.
Tratamos juntas, imprimamos y pintamos. Repasamos con linterna rasante, ajustamos luminarias y dejamos documentadas las placas registrables para el mantenimiento.
Recorrido final contigo, entrega de planos as-built y pautas de limpieza. Quedamos disponibles para incidencias posteriores dentro del plazo acordado.
Si quieres ver cómo se aplica este proceso en casos reales, revisa los casos de uso por tipo de espacio o escríbenos desde soporte para resolver dudas antes de empezar.
Cada servicio del catálogo responde a una necesidad concreta de obra: reducir ruido, ordenar instalaciones, integrar luz o levantar un local sin tocar la estructura. Estos son los puntos donde se nota la diferencia entre un techo bien planteado y uno que solo tapa.
En oficinas diáfanas y locales con música, el techo es la superficie que más reverberación genera. Trabajamos con velo acústico y placas minerales para bajar el tiempo de reverberación sin llenar la sala de paneles vistos.
Si hay conductos de extracción, cableado o climatización que revisar cada pocos meses, planteamos techo registrable con placas de 60x60 cm. El personal accede sin herramientas y sin desmontar la perfilería.
Perfiles empotrados y luminarias lineales se resuelven dentro del falso techo, con el plenum calculado antes de cerrar. Así se evita el efecto de focos colgados sobre una superficie continua.
En plantas con 2,80 m o menos, cada centímetro cuenta. Ajustamos el plenum, escalonamos perímetros y dejamos zonas vistas donde la instalación lo permite, en lugar de bajar todo el techo por igual.
Entregamos un plano con la ubicación de registros y el tipo de placa por zona. Quien haga el mantenimiento después sabe qué se puede desmontar y qué no, sin improvisar sobre la obra.
Electricidad, climatización y fontanería pasan por encima del techo. Planificamos el orden de ejecución para que cada instalación quede revisada antes de cerrar placas y no haya que reabrir después.
Puedes ver cómo se aplica esto en obra real en casos de uso por tipo de espacio o consultar el detalle de cada sistema en soporte y documentación técnica.