Altura libre aprovechada
Ajustamos el plenum al mínimo viable cuando el forjado viene bajo. En oficinas con vigas vistas hemos dejado techos a 2,85 m sin renunciar a climatización ni a luminarias empotradas.
En el taller trabajamos con placas de yeso laminado, registrables minerales, perfilería vista y soluciones acústicas. Antes de presupuestar revisamos la altura libre, el paso de instalaciones y el uso real del local, porque de eso depende el sistema que aguanta el día a día sin complicar el mantenimiento.
Ajustamos el plenum al mínimo viable cuando el forjado viene bajo. En oficinas con vigas vistas hemos dejado techos a 2,85 m sin renunciar a climatización ni a luminarias empotradas.
En hostelería y locales con extracción o cableado denso montamos placas registrables de 60x60 cm. El personal puede abrir el techo sin herramientas y volver a cerrarlo sin marcar la perfilería.
Combinamos velo acústico, placas de yeso y perfilería vista según el uso. En una oficina diáfana de Nervión bajamos el tiempo de reverberación de 1,4 s a 0,6 s tras la obra.
Perfiles LED empotrados en perímetro y ejes centrales, con registro oculto para revisar cableado. Resolvemos vigas y cotas irregulares con escalonados que no se notan desde abajo.
Planificamos el orden con electricistas y climatización antes de cerrar placas. Así evitamos reabrir zonas ya terminadas y reducimos los remates en obra.
Juntas tratadas, esquinas reforzadas y pintura final sobre placa. En viviendas y oficinas buscamos superficies sin sombras ni fisuras visibles con luz rasante.
Si quieres ver cómo aplicamos estos criterios en obra, revisa los casos de uso por tipo de espacio o consulta el soporte técnico y mantenimiento.
En taller y obra trabajamos con tres modos de encargo según el estado del local, el uso previsto y el margen de tiempo disponible. Cada formato define qué se entrega, quién asume la coordinación con otras instalaciones y hasta dónde llega nuestra responsabilidad.
Nos encargamos de la perfilería, las placas, el aislamiento y la fijación. Adecuado cuando el proyecto ya está definido y solo falta ejecutar el techo.
No incluye instalaciones de terceros ni pintura final.
Ver casos de uso habitualesPartimos de una visita técnica, medimos alturas libres y plenum, y definimos el sistema antes de comprar material. Pensado para reformas con condicionantes.
Requiere acceso al local antes del inicio.
Cómo arranca un encargoIntervenciones puntuales sobre techos ya instalados: sustitución de placas, apertura de registros, revisión de perfilería o ajuste de luminarias.
Se documenta cada intervención realizada.
Consultar soporte técnicoEn esta página reunimos las definiciones y condiciones que suelen generar dudas cuando se habla de falsos techos, techos suspendidos o soluciones acústicas. No son letra pequeña: son criterios que aplicamos en cada visita técnica y que conviene tener claros antes de pedir un presupuesto.
Hablamos de falso techo cuando se ejecuta una segunda piel bajo el forjado, con estructura propia y placas de yeso laminado o similar. No es lo mismo que un techo suspendido registrable: aquí la continuidad es total y el acceso a instalaciones queda limitado a los registros que se dejen previstos.
Un techo suspendido se apoya en perfilería vista u oculta y sus placas se pueden retirar una a una. Es la opción habitual cuando hay conductos de extracción, cableado de datos o luminarias que exigen revisiones periódicas. Si el local no necesita ese acceso, no lo proponemos por defecto.
Cuando hablamos de mejora acústica nos referimos a reducir reverberación dentro de una estancia concreta, no a un aislamiento entre plantas o viviendas. Son soluciones distintas y se miden de forma distinta. Cualquier valor que demos parte de una medición previa en la estancia, nunca de una cifra estándar.
Integrar iluminación en el techo implica coordinar cotas con el electricista y dejar el cableado accesible antes de cerrar. No incluye el suministro de luminarias salvo que se acuerde por escrito. Los perfiles empotrados exigen una altura mínima de plenum que revisamos siempre en la visita.
Una reforma de techos puede convivir con otras partidas (pintura, tabiques, instalaciones). Delimitamos por escrito qué ejecutamos nosotros y qué queda en manos de otros gremios, para que no haya solapes ni huecos en la planificación. Los escombros y la protección del mobiliario se acuerdan caso por caso.
Los plazos que damos son orientativos hasta cerrar la medición en obra. Cualquier cambio de última hora en instalaciones o en el uso previsto del espacio puede alterar el calendario. Las visitas de seguimiento se fijan al inicio y se confirman por correo a proyectos@seamlessceilings.com.
Cada intervención en un techo arrastra decisiones que no se ven: altura libre, paso de instalaciones, tipo de placa y registro. En el taller coordinamos esas piezas antes de tocar obra, para que el resultado no dependa de improvisaciones en el tajo.
Medimos la estancia, revisamos la cota real del forjado y anotamos dónde van climatización, cableado y desagües. De ahí sale el plenum disponible y los condicionantes que marcarán el sistema.
Definimos tipo de techo (continuo, registrable o suspendido), placas, perfilería y puntos de registro. Si hay que integrar iluminación lineal o perfiles empotrados, se decide aquí y no en obra.
Montamos estructura y pasamos instalaciones antes de cerrar. En viviendas habitadas trabajamos por zonas para dejar el salón o el pasillo operativo al final de cada jornada.
Sellado de juntas, ajuste de luminarias y prueba de registro en los puntos previstos. Entregamos un plano con la ubicación de cada acceso para que el mantenimiento posterior no dependa de la memoria.
Si quieres ver cómo se aplica este proceso en casos reales, revisa los casos de uso por tipo de espacio o consulta el soporte técnico para dudas de mantenimiento.